Alberto Cañete, con 33 puntos y 29 de valoración, lideró a un Linaqua CB Linares que nunca se rindió y que, arropado por su afición, estuvo a punto de culminar una remontada espectacular en el Pabellón Andalucía.
El Pabellón Julian Jimenez disfrutó de una auténtica tarde de baloncesto con el encuentro de la Liga Nacional Masculina que enfrentó al Linaqua CB Linares y al Unicaja Málaga. La afición linarense respondió con un gran ambiente en las gradas, animando sin descanso a su equipo en un partido de máxima exigencia que terminó convirtiéndose en una auténtica batalla deportiva. Tras cuatro cuartos de intensa disputa y dos prórrogas cargadas de emoción, la victoria terminó viajando a Málaga por un ajustado 86-90.
El conjunto dirigido por Luis Molina ofreció una imagen de compromiso, carácter y espíritu competitivo frente a un rival de enorme nivel. Aunque el resultado final dejó un sabor amargo, los jugadores del Linaqua demostraron que son capaces de competir hasta el último segundo y de poner contra las cuerdas a cualquier adversario.
Un comienzo equilibrado
El encuentro arrancó con mucha intensidad por parte de ambos equipos. El Linaqua CB Linares salió a la pista dispuesto a plantar cara al conjunto malagueño, protagonizando un primer cuarto muy disputado, con defensas exigentes y ataques que obligaron a trabajar cada posesión.
Pese a los esfuerzos de los locales, el Unicaja consiguió cerrar el primer periodo con una ventaja de seis puntos (12-18), una diferencia que reflejaba la igualdad vivida sobre la cancha, aunque favorable a los visitantes.
En el segundo cuarto, los hombres de Luis Molina continuaron buscando sus opciones ante un Unicaja que trataba de imponer su ritmo y ampliar distancias. El conjunto linarense no perdió la cara al encuentro y mantuvo la intensidad, respaldado en todo momento por una afición que disfrutaba del esfuerzo de sus jugadores.
Al descanso, el marcador señalaba un 27-35 para los malagueños. Ocho puntos de diferencia que dejaban todo abierto para una segunda mitad en la que el Linaqua necesitaba mantener la concentración y elevar todavía más su nivel de juego.
El Linaqua no baja los brazos
Tras el paso por vestuarios, el equipo linarense regresó a la pista dispuesto a cambiar el rumbo del encuentro. La lucha por cada balón y el esfuerzo colectivo permitieron a los locales mantenerse en la pelea, aunque el Unicaja supo responder a los intentos de reacción y conservar su ventaja.
El conjunto malagueño trató de aprovechar sus oportunidades para distanciarse, obligando al Linaqua a realizar un importante esfuerzo físico y mental. Los jugadores de Luis Molina, sin embargo, continuaron creyendo en sus posibilidades, conscientes de que el apoyo de la grada podía convertirse en un factor determinante.
El partido entraba en su tramo decisivo y todavía quedaba mucho por escribir en una tarde en la que el baloncesto y la emoción iban de la mano.
Alberto Cañete enciende la remontada
Si algo quedó claro en el último cuarto fue que el Linaqua CB Linares no estaba dispuesto a entregar el partido. Con el público volcado y el equipo luchando por cada posesión, los locales protagonizaron una reacción que hizo soñar al Pabellón Julian Jimenez con una victoria de enorme mérito.
En ese momento apareció la figura de Alberto Cañete. El jugador linarense asumió responsabilidades ofensivas, lideró a sus compañeros y se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la remontada.
La intensidad defensiva, el acierto en ataque y la entrega de todos los jugadores permitieron al Linaqua recortar progresivamente la diferencia. Cada canasta aumentaba la ilusión en las gradas y alimentaba la esperanza de un equipo que se negaba a rendirse.
Los jugadores que estaban en la cancha y los compañeros desde el banquillo aportaron energía, carácter y compromiso en los minutos más exigentes del encuentro. La afición, por su parte, no dejó de animar, convirtiendo el pabellón en un auténtico hervidero de pasión por el baloncesto.
El esfuerzo tuvo su recompensa cuando el Linaqua consiguió igualar el marcador a 73 puntos, forzando una primera prórroga que confirmó la enorme capacidad de reacción del equipo de Luis Molina.
Primera prórroga: emoción hasta el último segundo
Con cinco minutos adicionales por delante, el encuentro entró en una nueva dimensión. El Linaqua afrontó la primera prórroga con confianza y consiguió ponerse por delante, haciendo creer todavía más a sus seguidores en la posibilidad de culminar la remontada.
El Unicaja, sin embargo, no estaba dispuesto a dejar escapar el triunfo y volvió a apretar para recuperar terreno. Cada posesión adquirió una importancia extraordinaria y los nervios se apoderaron de una pista en la que cualquier detalle podía resultar decisivo.
Fue entonces cuando Alberto Cañete volvió a demostrar su personalidad y su capacidad para responder en los momentos de máxima presión. Con el partido prácticamente decidido y el marcador en contra, el jugador linarense anotó un triple fundamental que devolvió la igualdad y permitió al Linaqua forzar una segunda prórroga.
Una acción que levantó a la afición de sus asientos y que mantuvo vivo el sueño de una victoria que, por momentos, parecía imposible.
Junto a Cañete, también sobresalieron las aportaciones de Juan Antonio Reyes, Martín Ramírez y José Mesbeiler, fundamentales en el esfuerzo colectivo de un equipo que estaba llevando al Unicaja hasta el límite.
La segunda prórroga decide el encuentro
El segundo tiempo extra comenzó con los dos equipos acusando el enorme desgaste acumulado durante el partido. El Linaqua había realizado un esfuerzo extraordinario para remontar y forzar las dos prórrogas, pero todavía conservaba fuerzas para seguir luchando.
El encuentro continuó muy igualado, con los linarenses buscando nuevas oportunidades para ponerse por delante y los malagueños tratando de aprovechar su experiencia para controlar los momentos decisivos.
A medida que avanzaban los minutos, el cansancio empezó a pasar factura al conjunto local. El Unicaja consiguió abrir una pequeña brecha en el marcador, aunque el Linaqua volvió a reaccionar y logró acercarse peligrosamente, manteniendo la incertidumbre hasta los últimos instantes.
La afición seguía empujando, los jugadores no dejaban de intentarlo y el equipo de Luis Molina continuaba buscando una última oportunidad para culminar una remontada que habría sido memorable.
Sin embargo, en los segundos finales, el conjunto malagueño supo gestionar mejor sus opciones y terminó asegurándose la victoria por 86-90.
El pitido final confirmó una derrota dolorosa para el Linaqua CB Linares, especialmente después de haber tenido tan cerca la posibilidad de llevarse un triunfo de enorme valor.
Alberto Cañete, protagonista de una noche para recordar
Uno de los nombres propios del encuentro fue, sin duda, Alberto Cañete. El jugador del Linaqua CB Linares firmó una actuación sobresaliente, terminando el partido con 33 puntos y 29 de valoración en 44 minutos de juego.
Su capacidad anotadora, su determinación y su protagonismo en los momentos decisivos fueron claves para que el conjunto linarense mantuviera sus opciones hasta el final. Su triple en la primera prórroga, que permitió al equipo forzar el segundo tiempo extra, fue uno de los momentos más emocionantes de la tarde.
Pero más allá de las cifras individuales, el partido dejó una imagen de equipo unido, comprometido y dispuesto a competir frente a cualquier rival. Los jugadores del Linaqua dieron la cara durante todo el encuentro y demostraron que, con esfuerzo y confianza, pueden plantar batalla a conjuntos de gran nivel.
Una derrota que deja orgullo y ganas de revancha
El Linaqua CB Linares no pudo llevarse la victoria, pero dejó sobre la pista una actuación que merece el reconocimiento de su afición. Remontar una desventaja importante, forzar una primera prórroga y volver a igualar el encuentro para disputar una segunda habla del carácter de un equipo que nunca dejó de creer.
El resultado final fue favorable al Unicaja Málaga, pero el conjunto linarense demostró que tiene argumentos para seguir creciendo en la competición. La actitud de los jugadores, el trabajo de Luis Molina y el apoyo incondicional del público son motivos para mirar al futuro con optimismo.
Con esta derrota, el Linaqua se sitúa, según los datos facilitados, en la sexta posición de la clasificación, con cinco puntos, una victoria y tres derrotas.
Ahora toca pasar página y centrar todos los esfuerzos en el próximo compromiso liguero.
Próxima cita: el Linaqua busca la victoria ante el CB Salliver Fuengirola
El próximo partido se disputará el 7 de noviembre, a las 17:30 horas, en el Pabellón Julián Jiménez, donde el Linaqua CB Linares recibirá al conjunto malagueño del CB Salliver Fuengirola.
Será una nueva oportunidad para que los linarenses vuelvan a demostrar su potencial y busquen una victoria que les permita sumar puntos importantes en la clasificación.
El equipo necesita, una vez más, el respaldo de su afición, que ya demostró frente al Unicaja que puede convertirse en el mejor aliado de los jugadores en los momentos más complicados.
La derrota duele, pero la imagen ofrecida invita a creer. El Linaqua CB Linares luchó, remontó y rozó una victoria que se escapó por pequeños detalles.
Porque este equipo ha demostrado que tiene corazón, garra y espíritu de lucha. Ahora toca levantarse, seguir trabajando y volver a intentarlo. ¡El Linaqua necesita a su afición para que la próxima victoria se quede en casa!








