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Óscar Benito cierra la puerta después de 25 años de azulillo

Hay futbolistas que dejan estadísticas. Otros dejan recuerdos. Y hay quienes, con el paso de los años, terminan formando parte de la identidad de un club. Óscar Benito pertenece a esa última categoría.

Madrileño de nacimiento, linarense por sentimiento y azulillo por convicción, Benito pone ahora punto final a una relación de casi un cuarto de siglo con el fútbol de Linares. El Linares Deportivo ha anunciado su salida del cuerpo técnico del primer equipo, donde venía desempeñando la labor de entrenador de porteros. No es una despedida cualquiera: se marcha una de esas figuras que han vivido el club desde prácticamente todos sus ángulos.

Su historia en Linarejos comenzó en el verano de 2001. Llegaba procedente del Leganés y con formación en las categorías inferiores del Real Madrid, para incorporarse a un CD Linares que acababa de tocar fondo con el descenso a Tercera División. No era, precisamente, el escenario más sencillo para empezar una aventura.

Pero algunas historias importantes comienzan así, sin focos y sin grandes titulares.

Benito tardó poco en ganarse un sitio y, sobre todo, la confianza de una afición que acabaría haciéndolo uno de los suyos. Aquella temporada 2001/2002 terminaría siendo mucho más que una simple campaña de transición. El Linares se proclamó campeón del Grupo IX y afrontó una liguilla de ascenso que se decidiría en el último partido, en el antiguo Colombino, ante el filial del Recreativo de Huelva.

Y allí apareció Óscar Benito.

En un encuentro cargado de tensión, el guardameta azulillo protagonizó una de esas acciones que terminan sobreviviendo al paso del tiempo. Un penalti que Benito que consiguió sacar prácticamente desde la misma línea de gol un balón que parecía destinado a convertirse en tragedia. Aquella parada terminó siendo una de las imágenes del ascenso y ayudó a escribir una página imborrable en la historia reciente del Linares.

Después vendrían más temporadas, más partidos y más historias. Benito formó parte de aquel CD Linares que vivió años importantes junto a nombres como Delfín Cañas o Pedro Pablo Braojos. Hubo también un paréntesis, con dos temporadas defendiendo los colores del Villanueva de Córdoba y el Pozoblanco, pero Linares seguía siendo un destino pendiente.

Porque, en su caso, más que volver a un club era volver a casa.

Con el nacimiento del Linares Deportivo, Óscar Benito volvió a tener un papel protagonista. Participó en la construcción y consolidación del nuevo proyecto, primero como futbolista y posteriormente desde el cuerpo técnico. Cambió los guantes y el césped por el banquillo, los entrenamientos y el trabajo diario. Su experiencia fue pasando de generación en generación de futbolistas.

Durante años acompañó a diferentes entrenadores y proyectos. Una de sus etapas más prolongadas estuvo ligada a Antonio José García Muñoz, Torres. Más recientemente, asumió una función especialmente importante y silenciosa: formar y acompañar a los porteros azulillos.

Porque el fútbol también se sostiene sobre quienes trabajan lejos de los focos.

El club explica que su salida responde a las nuevas exigencias de esta temporada y a la dedicación que demanda el día a día del primer equipo, circunstancias que hacen difícil compatibilizar su función con su actividad laboral. La decisión se produce de mutuo acuerdo y no obedece a razones deportivas.

Quizá por eso su despedida tenga un significado diferente. No se va alguien que simplemente termina una etapa profesional. Se marcha alguien que durante casi 25 años ha estado presente en diferentes capítulos del fútbol linarense.

Óscar Benito ha sido jugador, compañero, entrenador, formador y hombre de club. Ha conocido los días buenos y los malos, los ascensos y las dificultades, los cambios de escudo y de proyecto. Y, en todos ellos, ha mantenido una constante: Linares.

Su historia demuestra que pertenecer a un club no siempre depende de haber nacido en su ciudad. A veces basta con llegar un día, echar raíces y entender que esos colores también pueden convertirse en parte de uno mismo.

Ahora se marcha del primer equipo, pero resulta difícil pensar en la historia reciente del fútbol azulillo sin encontrar su nombre en algún rincón. Porque hay despedidas que ponen fin a una relación laboral y otras que simplemente cierran un capítulo.

La de Óscar Benito es de las segundas.

Veinticinco años después de aquel verano de 2001, el mismo hombre que llegó a Linarejos para ayudar a devolver al Linares a Segunda B dice adiós desde otro lugar, pero bajo el mismo escudo que aprendió a sentir como propio.

Y eso, en el fútbol, también es hacer historia.

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