El XL Open de Tenis Ciudad de Linares vivirá mañana una de sus jornadas más intensas y vibrantes. Las pistas del Mariano de la Paz se llenaran de aficionados que no quisieran perderse unos cuartos de final marcados por la igualdad, el talento y la emoción en cada punto.
Primer turno — 17:00
Iván Costa López vs Alejandro López Escribano
El duelo que abrió la tarde fue un choque de estilos y personalidades. Costa López entró a pista con un plan claro: dominar desde el fondo, acelerar con su derecha y buscar el control del ritmo. López Escribano, más cerebral, apostó por la variación, los cambios de altura y la lectura táctica del partido. El encuentro avanzó como una partida de ajedrez sobre arcilla, con intercambios largos y un público entregado a la intensidad del juego.
Juri Santiago Syromolotov vs Pablo Pérez Navarro
El segundo partido del turno inicial fue pura electricidad. Syromolotov, uno de los jugadores más explosivos del torneo, desplegó potencia y agresividad desde el primer punto. Pérez Navarro respondió con serenidad, solidez y una notable capacidad para contrarrestar la velocidad del rival. El choque dejó puntos memorables, con rallies que arrancaron aplausos unánimes y demostraron el excelente nivel que vive esta edición del Open.
Segundo turno — 18:30
Nikola Djukic Valera vs Adam Martín Espinar
Con el sol cayendo sobre las pistas, Djukic Valera y Martín Espinar ofrecieron un partido de enorme desgaste físico. Djukic, muy firme al servicio, buscó imponer su potencia, mientras que Martín Espinar destacó por su capacidad defensiva y su habilidad para transformar defensa en ataque. Fue un encuentro de máxima concentración, donde cada error podía cambiar el rumbo del set.
Enrique Collar Martín vs Javier Molino Garrido
El último duelo del día cerró la jornada con un tenis de altísimo nivel técnico. Collar Martín, preciso y agresivo, se midió a un Molino Garrido que destacó por su movilidad, su lectura del juego y su capacidad para variar el ritmo. El público disfrutó de dejadas, globos milimétricos y puntos que levantaron a la grada, poniendo el broche perfecto a una tarde inolvidable.








