Hay días en los que el deporte trasciende el marcador. Días en los que una ciudad entera late al mismo ritmo. Así amaneció Linares en el Pabellón Andalucía, convertido en el epicentro de la emoción con una final infantil masculina que quedará para siempre en la memoria colectiva.
Sobre la pista, Linabasket y CAB Linares ofrecieron mucho más que un partido. Fue una exhibición de talento, esfuerzo y pasión por el baloncesto. Dos equipos formados en casa, dos proyectos que reflejan el trabajo silencioso de entrenadores, familias y clubes que llevan años sembrando para recoger momentos como este.
El encuentro fue vibrante de principio a fin. Igualdad absoluta, nervios, intensidad y detalles de calidad que arrancaban aplausos constantes desde la grada. Nadie quería perder, pero todos sabían que, pasara lo que pasara, Linares ya estaba ganando. Finalmente, Linabasket se llevó la victoria por un ajustado 50-47, en un desenlace tan emocionante como justo.
Pero el resultado fue lo de menos. Porque ambos equipos han conseguido algo mucho más grande: representar a Linares en el Campeonato de Andalucía que se celebrará en Punta Umbría. Tras superar a rivales de gran nivel como Jaén CB y CB Andújar, han demostrado que el baloncesto linarense está preparado para competir entre los mejores.
Las gradas fueron otro partido aparte. Padres, madres, familiares y aficionados llenaron el pabellón en un ambiente de respeto, deportividad y orgullo compartido. Cada canasta se celebraba como propia, sin importar el color de la camiseta. Porque en ese momento, todos eran uno.
Y el instante más simbólico llegó al final. Jugadores de ambos equipos, abrazados, unidos en el centro de la pista para una foto que ya es historia. Mientras, desde la grada, un grito unánime retumbaba con fuerza: “¡CB Linares!”. Un canto que no hablaba de presente, sino de futuro. De unión. De un sueño cada vez más cercano.
La emoción también se reflejaba en los rostros de dirigentes y responsables institucionales, conscientes de que el trabajo conjunto está dando sus frutos. La posible fusión de los clubes ya no suena lejana, sino necesaria, ilusionante, inevitable.
Incluso hubo tiempo para más buenas noticias: el compromiso del Ayuntamiento de facilitar un autobús para que ambos equipos viajen juntos al Campeonato de Andalucía. Un gesto que simboliza perfectamente lo vivido: juntos es mejor.
Porque si algo quedó claro en esta jornada inolvidable es que aquí no gana un equipo ni pierde otro. Aquí gana Linares. Gana su gente, su cantera, su pasión por el baloncesto.
Y lo mejor de todo es que esto no ha hecho más que empezar.








