El conjunto linarense del Linabasket Club cayó derrotado ayer en el Pabellón Andalucía ante el líder de la Liga Nacional Grupo C, el conjunto granadino del CAB Atarfe, que se impuso con autoridad por un contundente 62-104, una diferencia de 42 puntos que refleja la superioridad visitante durante los 40 minutos.
El equipo dirigido por Luis Molina nunca encontró su sitio en la pista. Desde el salto inicial, el cuadro atarfeño marcó el ritmo del encuentro con una defensa intensa y rápidas transiciones que desarbolaron a un Linabasket sin ideas claras en ataque y con demasiados errores no forzados, una tónica que se ha repetido a lo largo de la temporada y que le ha terminado pasando factura.
Con el descenso ya consumado, el partido dejó la sensación de un equipo sin rumbo ni motivación, obligado además a recurrir al equipo junior para completar la convocatoria ante la falta de efectivos en la primera plantilla. La diferencia física y competitiva fue evidente ante un rival sólido, líder destacado del grupo y serio candidato a pelear por cotas mayores.
La situación clasificatoria es crítica. El Linabasket suma tan solo una victoria en los 16 partidos disputados, lo que lo sitúa como colista del grupo. A falta de siete jornadas para el final, las opciones de abandonar el último puesto son prácticamente una quimera: necesitaría ganar los siete encuentros restantes y esperar que rivales directos como el CD Roquetas, el CB Santa Fe y el Ciudad de Vera encadenen derrotas, además de superar el basket average particular.
En el apartado individual, el jugador más destacado del encuentro fue el visitante Miguel Cervilla, que en apenas 18 minutos firmó 19 puntos y 31 de valoración, siendo determinante en el despegue definitivo de su equipo. Por parte local, sobresalió Carlos Garrido, que pese a la derrota disputó 30 minutos y aportó 17 puntos y 19 de valoración, mostrando carácter en medio de la adversidad.
Más allá del resultado, en Linares ya se mira al futuro. El club deberá reflexionar al término de la temporada, desde el cuerpo técnico hasta la junta directiva, sobre la viabilidad económica y deportiva de continuar en Liga Nacional. La apuesta por un proyecto basado en jugadores junior y talento local, aunque implique asumir derrotas, o la configuración de una plantilla más amplia con refuerzos provinciales, será uno de los grandes debates del próximo verano.
Por ahora, al Linabasket solo le queda competir con dignidad en las jornadas restantes y cerrar el curso con la cabeza alta, en una campaña que ha sido dura y que obliga a una profunda autocrítica para reconstruir el proyecto deportivo desde sus cimientos.
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