El Torneo Estatal volvió a medir el pulso del tenis de mesa nacional y, aunque en esta edición los deportistas del Real Club Tenis de Mesa Linares y de nuestro CETD no lograron subir al podio, el balance competitivo deja sensaciones muy positivas y la firme convicción de que el trabajo diario está dando sus frutos.
La expedición linarense regresó sin metales, pero con la certeza de que el esfuerzo que se realiza en la sala “Felipe VI” y en el silo del cereal es productivo. Prueba de ello ha sido el creciente interés de deportistas y familiares que, durante estos días, se han acercado para solicitar información y formar parte de una estructura que no deja de crecer.
Adaptada: el aval de los campeones
Si bien en el Estatal no se alcanzaron las medallas en las categorías generales, la pasada semana sí hubo motivos de celebración. Ferrán Paredes y Edgar Núñez se proclamaron campeones en sus respectivas categorías adaptadas, confirmando el excelente momento del tenis de mesa inclusivo del club. Ferrán, además, compitió en Juvenil Masculino, donde tuvo que afrontar enfrentamientos de altísimo nivel, marchándose con el valioso oro en adaptada como recompensa a su esfuerzo.
Juvenil Masculino: entrega pese a la adversidad
En Juvenil Masculino, Hugo Urquízar no pudo rendir al cien por cien debido a problemas en el hombro que le impidieron estar en la terna de favoritos, como se esperaba. Aun así, compitió con carácter y compromiso.
Por su parte, Alberto López, jugador del Lezama Demoliciones Temesa Ciudad Real y miembro de nuestro CEEDA, ofreció un gran nivel competitivo. Su andadura se vio frenada en los cruces ante quien a la postre se proclamaría campeón, el joven Ladimir Mayorov, dejando claro que está preparado para aspirar a metas mayores.
Femenino: juventud con proyección
En categoría femenina, el papel fue más que meritorio. Amalia Triana alcanzó los dieciseisavos de final tras mostrar un excelente nivel en categoría absoluta, donde llegó hasta octavos. Sara Suárez rozó las medallas en juvenil, quedándose a las puertas del podio. Ambas, juveniles de primer año, firmaron una actuación que invita al optimismo.
En cadete femenino, Marta Perales y Blanca Muñoz también estuvieron muy cerca de las medallas. Su magnífico torneo refuerza el gran momento que vive el Tecnigen Linares en División de Honor, donde el trabajo de base se está traduciendo en resultados tangibles.
La cantera empuja fuerte
Ana Chen, en su primer año de infantil, se quedó igualmente a un paso del metal, dejando destellos de enorme proyección. En alevín masculino, Jacobo Hervás cedió en su primer cruce eliminatorio, pero compitiendo también en su primer año de categoría, lo que convierte su participación en una experiencia de gran valor formativo.
Mención especial merece la benjamín Mónica Carrasco, ejemplo perfecto de que el silo del cereal es un auténtico semillero de talento. “Made in silo del cereal”, la joven jugadora alcanzó los cuartos de final, cayendo por la mínima ante una excelente rival que le privó de acariciar la medalla. Su actuación simboliza el futuro prometedor del club.
Más allá de las medallas
Es cierto que el deporte de competición se mide en podios, pero también lo es que el crecimiento y la progresión son indicadores igual de importantes. Y en ese aspecto, el Real Club Tenis de Mesa Linares puede sentirse orgulloso.
En un espacio reducido y con recursos limitados, el trabajo constante está logrando que cada vez más niños y niñas alcancen niveles competitivos destacados. Con la futura sala prometida, el potencial de esta cantera podría multiplicarse.
El Estatal 2026 deja aprendizajes, ilusión y una certeza: por edades y proyección, las medallas llegarán. Hasta entonces, el compromiso con el trabajo y la mejora continua seguirá siendo la verdadera seña de identidad del club, que ya prepara con ambición el próximo gran objetivo: el Estatal de 2027.
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