Tras el parón de la pasada semana motivado por el frente de borrascas que atravesó Andalucía, regresó la competición en el grupo B de Liga Nacional 1 Femenina con la disputa de la decimoctava jornada. El conjunto dirigido por Rosa Díaz se desplazó hasta Málaga para medirse al potente filial de Unicaja Baloncesto, en un encuentro marcado por las bajas y la corta rotación de las amarillas.
El choque comenzó con un primer cuarto de tanteo en el que las visitantes intentaron asentarse en pista. Sin embargo, el joven equipo malacitano supo aprovechar los errores y las pérdidas de balón de las linarenses para abrir brecha en el marcador (18-10), una ventaja que ya no abandonaría.
En el segundo periodo quedó prácticamente sentenciado el encuentro. Las locales castigaron cada pérdida con rápidas transiciones y un alto ritmo ofensivo que desbordó a las jugadoras de Rosa Díaz. El parcial llevó el electrónico hasta un contundente 43-18 al descanso, reflejo de la superioridad física y la intensidad mostrada por las malagueñas.
La segunda mitad fue un trámite en el que el dominio local se mantuvo sin fisuras. La falta de rotación y las hasta 46 pérdidas de balón condenaron definitivamente a las linarenses, que poco pudieron hacer ante el vendaval ofensivo de Unicaja. El resultado final, 81-30, evidenció la dificultad de competir en una cancha siempre exigente.
En el apartado individual destacó la actuación de Carmen Guillén, autora de 14 puntos y 39 de valoración para el conjunto malacitano. Por parte linarense, Carmen Caparrós sumó 10 puntos. El encuentro estuvo dirigido por los colegiados Nieto y Rodríguez, sin jugadoras eliminadas.
La próxima jornada ofrecerá una oportunidad de resarcimiento para las amarillas, que recibirán el viernes en el Pabellón Huarte al conjunto de RACA Granada en un duelo clave para recuperar sensaciones ante su afición.








