Ni el temporal de viento y lluvia ni las dificultades de la semana han frenado al equipo, que continúa trabajando con intensidad para preparar el partido del domingo ante la Unión. Así lo ha transmitido el cuerpo técnico, satisfecho con el compromiso del grupo tanto a nivel físico como en la preparación táctica, con el claro objetivo de revertir la mala imagen ofrecida en la última jornada.
Las inclemencias meteorológicas han obligado a modificar la rutina habitual de entrenamientos, alternando sesiones en el gimnasio, el campo de césped natural y el artificial. Aun así, el técnico se muestra convencido de que el trabajo realizado ha sido “válido y de calidad”, suficiente para llegar al partido bien preparados pese a no haber entrenado en condiciones normales.
En cuanto a la disputa del encuentro, el mensaje al vestuario ha sido claro: entrenar como si el partido se fuera a jugar al cien por cien. Aunque existe cierta incertidumbre por el temporal, el equipo no contempla otra opción que estar plenamente concentrado. “Es la mejor forma de trabajar bien y focalizados. Si luego no se juega, el trabajo ya nos servirá para la próxima semana”, señaló.
El entrenador también hizo autocrítica tras el mal partido del pasado domingo, calificándolo como un punto de inflexión. Reconoció que tanto jugadores como cuerpo técnico fallaron en la preparación mental del encuentro, asumiendo su parte de responsabilidad por no haber conseguido que el equipo compitiera con la intensidad necesaria. Esta semana, más allá del rival, el objetivo ha sido recuperar sensaciones competitivas y elevar el nivel propio.
En el apartado físico, varios jugadores arrastran molestias, aunque la predisposición del grupo es total de cara al domingo. Habrá bajas importantes, como las de Jacker y Rafa, a quienes no se quiere forzar debido a la larga temporada que aún queda por delante. La consigna es clara: prudencia ahora para evitar pérdidas mayores en el futuro. Otros futbolistas, en cambio, están alcanzando ya un mejor tono competitivo y piden paso.
El técnico también valoró positivamente la evolución de jugadores como Alegre y Cova, a quienes vio a buen ritmo en los entrenamientos, aunque recordó que ganarse un puesto en el once inicial exige el máximo nivel de exigencia diaria.
Por último, restó dramatismo a los errores individuales y expulsiones recientes, recordando que el fútbol es un deporte de aciertos y fallos. “Si un jugador entra en el campo es porque se lo ha ganado. Los errores forman parte del proceso y deben servir para salir reforzados”, concluyó.
Con lluvia, viento o cualquier dificultad, el equipo tiene claro el camino: trabajar, competir mejor y hacerse fuerte en casa para volver a sumar.
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