Miguel Casado Expósito nació en 1939 en el barrio de San José de Linares, un entorno humilde y trabajador que marcaría su carácter cercano, constante y profundamente comprometido con su ciudad.
Durante su juventud nunca sintió una especial atracción por el baloncesto; ese vínculo llegaría más tarde, casi por accidente, a través de su participación activa en la Asociación de Vecinos Las Américas. Fue allí donde descubrió el poder del deporte como herramienta social, educativa y comunitaria.
A comienzos de los años ochenta, varios amigos y vecinos se acercaron a él con el deseo de crear un club de baloncesto estable en Linares. Casado, siempre dispuesto a dar un paso adelante por su ciudad, aceptó el reto. Así, el 2 de octubre de 1982 nació oficialmente el Club Baloncesto Linares, fruto de una ilusión colectiva y del empuje personal de su primer presidente, un cargo que Miguel asumiría desde el primer día y que, salvo un paréntesis entre 1989 y 1992 por motivos laborales, ha mantenido durante más de cuatro décadas.
Cuatro días después de su fundación, el club celebró su primera presentación oficial. Aquel acto, sencillo pero lleno de esperanza, fue el inicio de un proyecto que con el tiempo se convertiría en una referencia imprescindible del deporte base en Linares.
Desde su origen, Miguel Casado tuvo claro que el CB Linares no debía ser únicamente un club para competir, sino un espacio donde los jóvenes pudieran crecer, aprender y encontrar oportunidades. Su visión se centró en tres pilares: la formación integral de los jóvenes, priorizando valores como el esfuerzo, el respeto y la convivencia. El deporte es para todos, llevando el baloncesto a colegios, barrios y entornos donde nunca antes había estado presente. Y el compromiso social, ofreciendo a niños y adolescentes un entorno sano y educativo más allá de los resultados deportivos.
Quienes han convivido con él durante décadas recuerdan su emoción al ver a los más pequeños botar un balón por primera vez; esos “diminutos bases”, como él los llama, son el mejor símbolo de lo que ha significado su labor en el club.
Bajo su presidencia, el CB Linares consolidó una estructura deportiva y social ejemplar, formada por decenas de equipos y cientos de jóvenes pasando cada año por sus categorías inferiores. Entre sus logros más destacados está el Ascenso a Segunda División Nacional, uno de los momentos competitivos más significativos del club. Época en las que el equipo estuvo a un paso de alcanzar las categorías aún más altas del baloncesto nacional.
En una etapa especialmente ambiciosa, impulsó la creación del equipo UCLA Basket, dentro del Circuito de Baloncesto Profesional, una liga independiente que llevó a Linares jugadores extranjeros y un nivel competitivo inédito en la ciudad.
Entre aquellos fichajes destacó Mike Saulsberry, quien años más tarde llegaría al mismísimo FC Barcelona.
Aunque aquel proyecto terminó antes de lo previsto y fue visto por algunos como un sueño difícil de sostener, dejó clara una realidad, Miguel Casado, siempre quiso llevar el nombre de Linares lo más alto posible.
En 2013, el Ayuntamiento de Linares le concedió el Premio de Honor del Deporte, un reconocimiento a su incansable labor de más de 40 años. Ética, profesionalidad, constancia y compromiso son las palabras que más se repiten en quienes lo describen. Como recordó un artículo reciente, se trata de “cuarenta años dando guerra dentro y fuera de las pistas”. Pero para Miguel, los premios nunca han sido lo más importante. Suele decir que su verdadera recompensa es ver cómo generaciones enteras crecen a través del baloncesto y encuentran en el CB Linares una familia.
Hoy, su huella es visible en cada rincón del club:
- En las generaciones de jugadores que han pasado por sus manos.
- En los entrenadores y voluntarios que crecieron bajo su filosofía.
- En la estructura sólida que ha permitido que el CB Linares sea uno de los grandes motores deportivos y sociales de la ciudad.
- En el prestigio que ha alcanzado la entidad, capaz de traer a Linares a algunas de las mejores canteras de España, que participan en torneos locales gracias a la iniciativa y el esfuerzo del club bajo su presidencia.
Su legado no es solo deportivo; es humano, social y profundamente linarense.
Miguel Casado no soñaba necesariamente con ver al CB Linares en una liga profesional. Su objetivo siempre ha sido otro más importante: crear un proyecto que perdure, que forme personas, que dé oportunidades y que ayude a construir ciudad. O, como él mismo resumió una vez, con una frase que define toda su trayectoria: “Todo lo que he hecho por el baloncesto ha sido por mi ciudad”.
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